Messi: ¿Un campeón malcriado?

Tras la derrota de Argentina en la reciente Copa América Centenario Messi renunció a la selección de su país.

Las protestas y manifestaciones por esta decisión del astro del fútbol no se han hecho esperar. Rápidamente en las redes sociales los hashtags #NoTeVayasLio y #QuedateMessi fueron tendencia mundial.

Muchos son los que critican a esas estrellas que en las ligas de Europa o fuera de sus países de origen juegan como unas verdaderas maquinarias, pero cuando se juntan con el equipo de su país o se ponen su camiseta, simplemente no son los mismos.

Esto le sucede a Messi, a Cristiano Ronaldo, a Tévez, a Arango, y un largo etc. Esto sucede, sucedió y seguirá sucediendo en el mundo del fútbol.

¿Por qué? Simplemente porque un equipo NO ES un jugador solo. Poner la fe y la esperanza de una copa en un solo hombre no es muy sensato que se diga. Y a veces como aficionados no entendemos esto. Pero renunciar por sentirse “presionado” tampoco lo es.

La afición está mal cuando piensa que un hombre que juega menos con su selección va a tener el mismo feeling que el que tiene con el club que lo contrató y pasa gran parte del año jugando.

Y Messi también está mal por ceder a las “presiones”. No siempre se gana, Messi.

Un campeón es precisamente eso: alguien que le gana a todos los demás, pero principalmente a sí mismo… y Messi en ese terreno perdió.

Los verdaderos aficionados y entendedores de fútbol no criticamos el hecho de que haya perdido su equipo, pues entendemos que no siempre se gana; la crítica es hacia la actitud del número 10 de Argentina.

Será el mejor del mundo en el fútbol, pero para mí no es más que un niño malcriado…

Ojalá la malcriadez se le pase rápido y crezca.

@gordonesroo
@gordonesroo
Bloguero, Social Media Manager, Diseñador Web, Consultor en Marketing Digital y Emprendedor. Fanático de la tecnología, adicto a la información, maniático con la ortografía y WordPress Lover. Mis escritos siempre llevan mi opinión personal, mezclado con humor negro, sátira, sarcasmo... ¡y siempre libre de eufemismos!